¿Acaso no hay limites?

El escándalo es negocio, por eso las publicidades de todo el mundo y de todo tipo de productos recurren a generar un impacto.

La estrategia de marketing es llamar la atención, provocar y así generar que la sociedad y la prensa, hablen del producto logrando publicidad gratuita. El efecto de la publicidad, entonces, depende de la aceptación del publico y los limites los marca la sociedad misma.

A mediados de la decada del 60, Alfred Politz realizó un experimento con el fin de analizar el efecto de la publicidad. Los resultados demostraron que a medida que aumentaba el numero de impactos de un anuncio, mayor era el recuerdo de la marca, por eso la publicidad fue ampliando sus limites y cada vez es mas provocativa.

Desde celulares que ridiculizan a un adolescente en una publicidad de movistar en Argentina, hasta producciones gráficas que recrean escenas violentas como el caso de la marca Italiana Dolce & Gabbana , pasando por vidrieras con maniquies en camillas y vendas ensangrentadas sobre sus cuerpos en la marca de John Galiano en París y vasos con la cara de Jesús, dibujada con espuma de cerveza, todos buscan llegar a las personas y ser recordados.

En muchos casos las publicidades son censuradas pero de todas maneras logran igualmente cumplir con su objetivo.

Existen en todo el mundo entidades dedicadas a regular la publicidad. En Argentina está el Consejo de Autorregulación Publicitaria (CONARP) que analiza las piezas en caso de que terceros las denuncien y por eso muchas veces los publicistas manifestaron que sienten un clima de censura en su trabajo.

La realidad es que sólo son ficciones o recreaciones subjetivas de la realidad y la decisión esta en el publico. La audiencia es quien decide el poder o la importancia de la publicidad. La ignorancia mata y es la mejor forma de hacer frente a las ofensas que un aviso puede generar.

Hablando, criticando, denunciando, con notas en los diarios, sólo se beneficia el anunciante que genera publicidad gratuita más allá de que la campaña sea retirada del mercado, como el caso de la marca Italiana Dolce & Gabbana , que tuvo que sacar un aviso porque el Instituto Nacional de la mujer, denunció una incitación a la violencia. Luego de eso la publicidad se anulo pero era tarde: los diarios mas importantes del mundo ya habían dado a conocer las polémicas fotos y el debate ya estaba instalado en la sociedad. Con la censura la publicidad no fracasa, lo contrario. El objetivo de promocionar la marca, se cumple igual.

Hay, en la historia de la publicidad, innumerables casos de campañas polémicas.

Es imposible olvidar las fotos de la marca Benneton, las llamativas producciones de la marca Diesel, y en Argentina, la campaña lanzada por Renault, donde se publicitaba el Clio a partir de la imagen de Jesús, todas lograron un fenómeno de prensa, y todas triunfaron y fueron recordadas gracias al impacto que tuvieron en la sociedad.

Y cuando alguien dice: ¿Acaso no hay límites?, se debería pensar en que las publicidades son creadas para el público, quien tiene el verdadero poder de crear las barreras , pero muchas veces, no sabe hacerlo.

Por Sofía Ferreira

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