No hay edad para el fútbol

Abril 25, 2007

Eugenio Cela tiene 93 años y hasta hace dos años jugaba todos los sábados sin falta a las 9 de la mañana en un picado con amigos. Nunca tuvo un problema físico que le impidiera jugar y fue árbitro de primera división durante doce años.

Nació en 1914, Tiene una mujer, dos hijos, nietos y bisnietos. Se retiró del fútbol en el 2005 pesando 65 kilos. Atajó consecutivamente cincuenta años todos los sábados a las 9 de la mañana en un picado de cancha grande en el club Gimnasia y Esgrima, del barrio de Palermo. Fue árbitro de primera y segunda división y hasta llegó a dirigir en Cuba.

Vive en Palermo y trabaja desde 1938 como vendedor en una empresa. Nunca tuvo un problema de salud que le impidiera jugar y se acostaba temprano todos los viernes para poder estar fresco al día siguiente.

¿Eugenio, como se hace para tener tantas ganas de jugar al fútbol durante tanto tiempo?

Mirá, desde las calles Corrientes y Pueyrredón hasta Figueroa Alcorta y Tagle, caminé todos los sábados a las 7 de la mañana para tomarme el colectivo que me llevaba al club GEBA. Fueron 51 años de mucha alegría.

¿Cómo se inicia en el club?

En el año 1950 me hice socio, tenía 36 años y ya conocía las actividades que brindaba GEBA. Me hice un amigo de los muchachos que jugaban el picado de los sábados y luego me incluyeron en el grupo.

¿Siempre fue arquero? ¿Nunca estuvo en algún otro puesto?

Siempre estuve en el arco. Es más, me acuerdo cuando tenía entre 10 y 11 años de edad iba a ver los partidos de fútbol y el puesto que a mi me gustaba era el de arquero. Me ponía atrás de los arcos y los veía. Era una pasión para mí.

¿Cómo se preparaba para cada partido en el club?

El sábado era el día más feliz para mí. Trabajaba toda la semana y mi pensamiento era acostarme temprano todos los viernes para poder estar fresco en el picado. El fútbol me hacia sentir joven.

¿Qué hacían luego de cada picado? ¿Se iban a sus casas?

No, después de cada partido hacemos un asado en los quinchos. Jugamos al truco, comemos bastante y nos reímos mucho. No se suspende ni por lluvia.

¿Por qué dice “hacemos un asado” y en vez de hablar en pasado?

Porque yo me retire pero eso no quita que no participe más. Los vengo a ver siempre y por supuesto comparto el asado.

¿De qué trabajaba en ese momento?

Trabajo desde 1938 en una empresa como vendedor comercial. Camino por día ocho kilómetros visitando clientes.

Cuénteme su paso por el arbitraje

En 1943 me metí en la academia de árbitros. Estuve dos años donde tuve un curso de teoría el primero año y un curso de teoría y practica el último año. Luego me recibí y lo ejercí en primera división durante doce años.

En el 55´ me sacaron de primera y me pusieron en la segunda división. Ese ambiente no me gusto nada: no había policías, las canchas eran muy lejos de Buenos Aires y muchas veces tuve que suspender los partidos por falta de garantía.

¿Cómo esta compuesta su familia?

Estoy casado con mi primera y única mujer, tengo dos hijos, nietos y bisnietos.

En 1947 me fui a vivir a cuba dos años y medio con mi mujer y mis dos hijos que en ese entonces eran pequeños.

¿Por qué realizo ese viaje?

Porque mi señora es cubana y para que sus padres y sus hermanos conocieran a nuestros hijos, nos fuimos a vivir allá. En Cuba dirigí profesionalmente y con equipos cubanos, norteamericanos y mexicanos.

¿Cuál fue el motivo por el cual abandono el tan deseado partido de los sábados?

Te cuento…uno de mis hijos es deportólogo. Tiene 61 años y en el 2004 jugando al fútbol se rompió los meniscos. Ahí me dijo que pensara seriamente si iba a seguir con el fútbol o no.

También me dijo que a esta altura de mi vida llegaba a tener alguna lesión importante me podía pasar el resto de lo que me quedaba postrado en una cama. Es por eso que reflexioné y en el año 2005 largué.

Por Guido Verardi